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Método
C.A.P.I.A.

Guía para mamás — qué hacer cuando tu hijo entra en crisis

AL
Adriana Leonhardt
Docente · Experta en TEA · Mamá
Recordá siempre

Tu hijo no lo hace a propósito. Es su sistema nervioso haciendo lo único que puede en ese momento.

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C
Calma
Palabra clave: seguridad

Vos sos el regulador externo de tu hijo. Si te desestabilizás, la crisis se amplifica. Si mantenés la calma, su sistema nervioso recibe la señal de que puede calmarse también.

  • Respirá hondo, llevando el aire hasta el abdomen.
  • Recordate: no es personal, es su sistema nervioso.
  • Fijate en tu tono de voz, postura y expresión facial — eso es lo que él puede procesar.
  • No lo muevas contra su voluntad, salvo peligro físico real.
  • Si hay otros chicos cerca, pediles espacio con calma.
«Pocas palabras, tono suave, presencia constante. Acá estoy. Está todo bien. Ya pasó.»
A
Abrazo
Palabra clave: utilidad

Los abrazos liberan ansiedad del cuerpo. Abrazar de frente le muestra que tu intención es calmarlo, no sujetarlo.

  • Acercate de frente, despacio y con calma.
  • Abrazalo firme pero suave — que pueda verte el rostro.
  • Si intenta empujarte, sostené el abrazo sin forcejear ni apretarlo más.
  • Seguí repitiendo: «Acá estoy. Está todo bien.»
Si no tolera el contacto: usá un pictograma, una seña visual, o un gesto que ya hayan trabajado juntos como señal de calma.
P
Pausa
Palabra clave: autorregulación

Si el abrazo no alcanza, retiralo del entorno para que pueda autorregularse. No es un castigo — es una herramienta. La diferencia está en cómo lo comunicás.

  • Llevalo hacia un espacio con menos estímulos.
  • Acompañalo sin dramatismo, con pocas palabras y presencia tranquila.
  • Permanecé cerca, en silencio o con mínimas palabras de acompañamiento.
  • Cuando se calme, retomá las actividades sin mencionar lo que pasó.
  • Después anotá: ¿qué pasó antes? ¿cuánto duró? ¿qué funcionó?
No lo sacás para castigarlo. Lo sacás para ayudarlo a encontrar la calma que todavía no puede generar solo.
I
Identificación
Palabra clave: conexión

No toda reacción intensa es una crisis. Saber si es crisis o berrinche cambia completamente lo que necesita de vos.

  • Crisis: no está en control, está desbordado por estímulos o cambios. No puede procesar tus palabras.
  • Berrinche: está en control, quiere conseguir algo y espera tu reacción.
  • Aprendé sus señales previas: manos, voz, oídos, balanceo, mirada.
  • Esas señales son únicas en él — conocerlas es tu herramienta más poderosa.
Si estás atenta a sus señales podés abrir el paraguas antes de que llueva.
A
Advertencia
Palabra clave: satisfacción

Prepararte antes de la próxima crisis es la acción de mayor impacto a largo plazo. Modificar el entorno reduce frecuencia e intensidad.

  • Establecé rutinas claras — decile siempre qué va a pasar y cuándo.
  • Reducí el ruido en momentos de mayor sensibilidad.
  • Usá apoyos visuales: horarios con imágenes, pictogramas, secuencias del día.
  • Planificá las transiciones — los momentos vacíos son los más difíciles.
  • Enseñale conductas alternativas con el terapeuta y reforzalas en casa.
Tu mayor contribución es relacionarte positivamente con él: hacerle sentir que estás dispuesta a conocerlo de verdad.
C.A.P.I.A. de un vistazo
C
Respirá. Tono suave. «Acá estoy. Está todo bien. Ya pasó.»
A
Abrazalo de frente. Si no puede: seña o pictograma de calma.
P
Espacio tranquilo, silencio. Luego registrá lo que pasó.
I
¿Crisis o berrinche? Leé sus señales previas únicas.
A
Anticipate. Rutinas, apoyos visuales, entorno adaptado.

No necesitás saberlo todo.
Necesitás saber por dónde empezar.
Y ya empezaste.